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22 de noviembre de 2011

Sobre cruces, cruzadas y Crucitas

Nicolas Boeglin*

En esta semana se celebra el primer aniversario de la histórica sentencia del Tribunal Contencioso Administrativo (TCA), cuyo por tanto leído en la tarde del 24 de noviembre desató una verdadera fiesta en todo el país, un desborde contagiante de lágrimas y abrazos, después de meses de tensión, energía y entrega llevadas a su extremo, y cuya emotividad aun permanece grabada en los comentarios de gran cantidad de lectores a lo que fue “la” noticia del momento  en las redes sociales.
Basta revisar en estas últimas lo que se escribió y lo que se dijo en esa inolvidable tarde,  para entender que el mensaje enviado por tres valientes jueces del TCA caló en lo más profundo de la sociedad costarricense, y ello pese a la intensa campaña publicitaria iniciada por la empresa minera. 
Sobre este último punto, que incluyó en varios de sus cortes la autorizada opinión de “expertos”, “peritos”, un reciente documental afirma que fue probablemente una de las más agresivas campañas de publicidad vivida en el país en los últimos años por parte de una empresa privada.  La cual, no obstante, se mostró reservada en participar en foros públicos con expertos y académicos en universidades públicas. La misma tarde del 24 de noviembre del 2010, por alguna coincidencia, se realizaba un foro convocado por el CONARE, en la Universidad Nacional, reuniendo a expertos de la UCR y de la UNA con la moderación de directores del Estado de la Nación, para debatir sobre el proyecto minero: por enésima vez, y como pareció ser la tónica para solicitudes de universidades públicas, no llegó ningún representante o “experto” de la empresa minera invitado a la actividad.   
Cruzada. Revisando las imágenes de este juicio contencioso-administrativo, se hace evidente la profunda desigualdad en cuanto a recursos entre las dos partes, convirtiéndose en una labor similar a una verdadera cruzada. Mientras hubo en la sala del TCA que añadir una mesa adicional para que todos los peritos, abogados y asistentes del Estado (Procuraduría General de la República, MIN(a?)ET, SETEN(a?), SINAC y de la empresa, pudieran sentarse cómodamente, los recurrentes contaron con un escaso grupo de abogados, cuyo única satisfacción  -y único honorario profesional- debió de ser la profunda convicción y defensa de los principios en los cuales creen, 
Otra cruzada, entre muchas más, se dio el 11 de septiembre del 2009 durante la inspección ocular al sitio del proyecto minero. Durante esta diligencia judicial, los dos magistrados de la Sala Constitucional ingresaron al sitio del proyecto minero en Las Crucitas con la empresa, en sus vehículos, mientras que los recurrentes fueron impedidos de hacerlo, debiendo caminar varios kilómetros bajo un sol inclemente para llegar a los sitios objetos de la inspección.
Un principio que se considera elemental en la ciencia jurídica, como el de igualdad de las partes, sufrió un grave atropello que no pareció en lo más mínimo desvelar a los dos Magistrados de la Sala IV en aquella ocasión. Este principio implica que para cualquier diligencia judicial, el juez debe mantener  a las partes en un estricto pie de  igualdad, tanto en el acceso a los sitios, como el acceso a los magistrados durante la visita, o como en el acceso a la información de esta inspección (cronograma, sitios a visitar, itinerario, detalles logísticos, etc...). La total improvisación, que llevó incluso a los recurrentes y a sus expertos molestos a intentar interponer una acción legal ante los Magistrados en el mismo momento, constituyó una verdadera cruz para este principio cardinal al que, en buena teoría, se debe todo juez en cualquier diligencia con ambas partes.
Apego a la institucionalidad. En todas sus actuaciones, en particular en la recta final ante el TCA, los recurrentes siempre mostraron su confianza en el sistema judicial costarricense y en sus jueces, confiados en que los muchos detalles que solo desvelaron a 2 de los 7 magistrados de la Sala IV sí tendrían mayor recibo en un juicio ante un tribunal más “técnico” que la Sala IV, como lo es el TCA.  Lo que debió de celebrarse esta semana como un primer aniversario de un gran triunfo de la justicia  se ha visto ahora opacado por la filtración de un borrador de la Sala Primera a una de las dos partes, y de comprometedoras declaraciones dadas a la prensa por un exfuncionario de la empresa, quien fuera su vocero en los últimos meses. Se trata de un grave  acontecimiento que trasciende este caso, trasciende la lucha de los ecologistas y constituye, en palabras del Magistrado Román Solís Zelaya, de la Sala Primera, un verdadero “atentado a la juridicidad de nuestro país, y a los cimientos de la República como tal”. 
Estos hechos recientes han vuelto a poner en la palestra pública un proyecto minero ubicado en una remota localidad que pareciera llevar el inmejorable nombre de “Las Crucitas”,  y que pareciera escogido por el destino para una novela sin fin.

*Profesor, Facultad de Derecho, UCR

Fuente: Diario Extra.

2 de noviembre de 2010

Andrés y David frente a Goliat


Escrito por Redacción
Martes 02 de Noviembre de 2010 19:29
Nora Garita

Ver una gota de agua en un microscopio es una experiencia inolvidable: se percibe la vida como nunca la habíamos imaginado. A veces basta con detenerse ante una fila de hormigas que cargan hojas más grandes que sus cuerpos, o escuchar el canto del pájaro llamado “Cristo fue”, a las cinco de la mañana. Son instantes en los que nos sentimos parte del planeta tierra y admiramos el hecho de estar vivos y de que exista la vida en todas sus manifestaciones. Todo eso lo he aprendido de mi hija.

Mi generación fue un poco antropocéntrica, pensamos mucho en la justicia para los seres humanos pero nos faltaba esa conciencia de amor al planeta. La sensibilidad por la belleza de la Naturaleza era mérito de poetas. Fue Pablo Neruda quien nos hizo mirar la castaña en el suelo, quien llamó a la manzana “mejilla arrebolada de la aurora”, quien decía: “la col/se dedicó/ a probarse faldas/el orégano/ a perfumar el mundo/ y la dulce/alcachofa/ allí en el huerto/ vestida de guerrero”... O el poeta Oliverio Girondo que decía: “gracias a lo que nace,/ a lo que muere,/ a las uñas/ las alas/ las hormigas...”

Los jóvenes de hoy nos han mostrado la maravilla de las flores, las ranas, los insectos. Nos alertan sobre el calentamiento planetario, sobre la destrucción que hemos producido. Son los guardianes de la vida.

Los jóvenes de hoy se horrorizan de que un proyecto minero a cielo abierto dañe almendros, lapas, contamine el manto acuífero. Convencidos de que es cínico decretar de “convivencia nacional” el proyecto Crucitas, un grupo de ellos han hecho huelga de hambre. Este fue un método de lucha no violenta que empleó Gandhi para resistir el poder británico. El poeta Rabindranath Tagore lo llamó “Mahatma Gandhi”, es decir, “gran alma” Gandhi. Esos muchachos y muchachas que hicieron huelga de hambre han tratado de lanzar con ese método un grito desesperado a las conciencias de la gente de este país y lo han logrado. Si no han logrado anular la declaratoria de “interés nacional “ ya lograron alertar al país entero de la gravedad del asunto. Su misión está cumplida. He escuchado decir que no se puede anular el decreto pues eso le costaría al país mucho dinero. Dinero versus vida. Lo que es digno de pensarse es la pésima calidad del estudio ambiental que permitió semejante proyecto y medir sus consecuencias. Lo que debe cuestionarse también es por qué debe el país indemnizar a empresas cuando estas hacen algún daño (¡o prestarles puentes!).

Se mantuvieron en huelga de hambre David y Andrés, almas grandes. Pero sería un contrasentido que este llamado por la vida terminase con una muerte. Para clamar por la vida, los necesitamos con vida.

Hoy martes habrá un festival artístico junto a ellos. Debería ser una fiesta de fin de la huelga, ya se llegó al límite, y ese límite es infranqueable. Para que su llamado no sea un contrasentido, los queremos vivos. Andrés y David: la misión está cumplida.

Fuente: Página Abierta.